Archivo de Octubre, 2009

Unicornio

Publicado por admin on Domingo, 4 Octubre, 2009

Unicornio

Unicornio

Al llegar a casa, tan cansado, nada más abrir la puerta me vino un aroma a rosa de añil.
Dejé la cartera en el sofá y vi al unicornio en el salón.
Pensé que hacía dos días que no regaba mis plantas y eché de menos a Henry el gato.
Le vi dormido en el alfeizar de la ventana inmerso en un sueño en el que trepaba una escalera hacia la cara oculta de la luna.
El unicornio me miró con sus ojos azules.
Pero yo pensé que ya era demasiado tarde.
Saqué la pistola de la cartera y la puse sobre la televisión.
Luego fui al cuarto de atrás y tiré el ordenador por la ventana. Oí cómo caía blandamente sobre el césped. Yo nunca arrojaría mi ordenador sobre una superficie dura para que se rompiera. Sólo quería despedirme sin demasiados protocolos.
Él siempre hizo lo que pudo, a pesar de Microsoft.
Saqué mis tres guitarras y les quité las cuerdas.
Luego me serví tres cervezas y abrí el paquete de tabaco.
Cuando abrí la primera ya me estaba bebiendo la tercera.
Las matemáticas no siempre cuadran.
El unicornio me miró con sus ojos azules.
No tengo nada que decir le dije.
Él se inventó un campo de hierba y se puso a pastar.
A mí me pareció bien.
Yo siempre he vivido en los páramos y he logrado algo parecido a la supervivencia.
Mejor, la vida a secas.
Cuando el unicornio cogió la pistola y apretó el gatillo yo andaba ya por la sexta cerveza.
Había abierto la segunda, pero las matemáticas no siempre cuadran.
Me sorprendió la ausencia de sangre y el gran silencio que vino a continuación.
Me vino un aroma a rosa de añil.
El unicornio se desplomó sobre la alfombra y Henry el gato volvió de su viaje a la luna.
¿Qué hay? me dijo.
¿Eres idiota, Henry? He vuelto del trabajo y he tenido una pesadilla. Otra vez estaba en el puto mátrix.
Henry se rascó la nuca.
¿Por qué no bajas a coger el ordenador y le pones las cuerdas a tus guitarras, Preston?
Porque el unicornio se ha suicidado.
Yo me había bebido ocho cervezas y estaba abriendo la cuarta.
Las matemáticas, realmente, no son exhaustivas.
Ve a dormir, Preston, ese ensayo que estás escribiendo sobre la coherencia humana te está dejando sin sueños.
Me fui a la cama, no tenía ganas de discutir con Henry. Él sólo es un jodido gato sin sociología adversa.
Cuando entré en las sábanas frías, ahí estaba el unicornio.
Me miró con sus ojos azules.
Pero yo ya había perdido la cuenta de las cervezas que me había tomado y decidí darme otra oportunidad.
Fui a regar mis plantas.
Mientras entraba en la recámara del sueño, antes del último disparo, oí que el gato Henry y el unicornio cuchicheaban.

Xavier de Tusalle
Escritor y editor. Presidente del Círculo independiente Ñ de escritores.

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Publicado originalmente en la Red social de CiÑe (© abril de 2009)


Sobre Cuentalia

Publicado por admin on Domingo, 4 Octubre, 2009


Recibo un cortés mensaje de Yahoo! España, por el que me comunican que Geocities dejará de emitir (si me permiten ustedes el símil radiofónico) en breve: «…nuestra comunidad y nuestro servicio gratuito de creación de sitios Web va a cerrar el 26 de octubre del 2009…».

¿Qué era Geocities? Un webhosting gratuito que dio albergue a numerosas páginas web en donde se pudo publicar, por la cara tal y como ya dije, aventuras y fotos personales, cavilaciones y ensayos de todo tipo y, en fin, páginas «html» (entonces casi todo era «html») de diversos contenidos.

El atractivo de este lugar, ideado por David Bohnett y John Rezner en 1994 como Beverly Hills (BHI) Internet, fue que dividieron el hosting en territorios y ciudades en donde alojar las páginas según su contenido, asignando a cada usuario un nombre de calle y el número de portal. Así, una de las primeras páginas que se publicaron sobre el grupo de rock andaluz Triana —muy completa, por cierto—, se alojó en SunsetStrip/Arena/2332. El crecimiento de Geocities llegó a ser espectacular y servía millones de páginas al mes. Con posterioridad, los barrios, ciudades y territorios desparecieron y, en su lugar, Geocities asignó un subdominio a cada uno de los usuarios que quiso «evacuar» de la comunidad de los territorios imaginados.

El «experimento» Geocities funcionó correctamente y fue uno de los pasos necesarios para llegar hasta la actual Web 2.0 que todos conocemos, en donde el crecimiento de usuarios y redes sigue en espectacular progresión. Geocities, por dar un dato, llegó a tener en sus mejores momentos más de un millón de usuarios, cifra que mueve a la sonrisa condescendiente si se compara con las de los que participan en la actualidad en las redes sociales más conocidas. A partir de 1998, el abuso en la publicidad de las páginas que servía motivó que muchos se llevaran la web a «otro barrio» y comenzó el declive del webhosting más original que ha existido (hasta el momento). 

Una de las portadas de CuentaliaCuentalia estuvo alojada en Geocities y fue una de las páginas de donde surgió la Revista Almiar —junto con otra alojada en Tripod, servidor que sigue funcionando en la actualidad—, y desde la dirección http://es.geocities.com/cuentalia/ publicamos poemas, relatos y fotos de diversos autores.

El mensaje que he recibido me ha inspirado, sin duda, a confeccionar este blog (con unas técnicas que entonces sólo se podían barruntar), que quiere ser recuerdo (y homenaje) de unos años en los que Internet estaba echando a andar.

Internet cambia a una gran velocidad debido al crecimiento exponencial de la técnica, pero Geocities no pudo (o no supo) adaptarse. Los gigantes también tropiezan y si caen el sonido del golpe es estruendoso. Sin embargo, el equipo de Geoicities ha tenido la valentía de decir que cierran y no van a desaparecer como otros que se marcharon a la francesa: «Hemos disfrutado alojando sitios Web creados por los usuarios de Yahoo! en todo el mundo, y estamos orgullosos de la comunidad que has creado. Sin embargo, hemos decidido centrarnos en ayudar a nuestros clientes a explorar y crear relaciones en línea de otras formas. El 26 de octubre del 2009, tu sitio de GeoCities dejará de aparecer en la Web, y no podrás acceder a los archivos ni a la cuenta de GeoCities». Fin del correo. El 27 de octubre habrá desaparecido Geocities, pero al menos muchos habrán podido recuperar antes sus archivos.

Por mi parte, me queda el nombre de Cuentalia.

Pedro M. Martínez
Octubre de 2009