
La cucaracha (2002)
La había visto un par de veces. Era una cría de cucaracha del tamaño de media judía y estaba siempre muy quieta, en alguno de mis calcetines, como si durmiera también la siesta. En las dos ocasiones anteriores había escapado rápidamente mientras yo miraba con asco el calcetín, dudando sobre si ponérmelo.
Aquella tarde me desperté de la siesta, encendí la luz de la mesilla, me puse las gafas, cogí una zapatilla y a continuación moví los calcetines. Cuando tiré a la basura el cuerpo despachurrado del bicho pensé que los tiempos que corren no están como para vivir al descubierto.
