Té (2004)  

    El viejo emperador Qin Shihuangdi dormía cada noche en un palacio distinto para desorientar a la Muerte. Desde las torres de Xianyang magos y astrónomos patrullaban el cielo, buscando el rastro de la señora del Reino de la Tierra. Escultores y arquitectos miraban temerosos el palacio en donde serían enterrados vivos cuando Él expirara. 

    Aquella noche, Lao Zhang, el constructor, preparó un vaso de té y vertió el veneno en la infusión. No quería morir de forma tan horrible. Había terminado de beber cuando vio cómo el emperador entraba en su palacio y lloró por haber guiado a la Muerte.

 

 

Nunca llueve sobre el Sáhara (libro de relatos)